El lugar de trabajo es uno de los mejores escenarios donde desarrollar competencias transversales y básicas que permiten que todas las personas tengan, tanto a nivel personal como profesional, más y mejores oportunidades.

Afortunadamente, y tal y como aseguran los expertos de la metodología de aprendizaje experiencial Team & Thought, «el directivo actual saca tiempo para el aprendizaje ya que los niveles formativos son cada día más altos. Lo que puede ser más cuestionable es el tiempo y la tranquilidad para la reflexión y el pensamiento no ligado (necesariamente) a causa-efecto a corto plazo».

La importancia de aprender de la experiencia

El aprendizaje experimental o experiencial es un proceso que permite desarrollar habilidades, construir un conocimiento propio y reforzar los valores desde la misma experiencia.

En este modelo de aprendizaje la acción es lo primero. Posteriormente se reflexiona acerca de la experiencia vivida y se descubren los conceptos teóricos.

Este aprendizaje necesita una actitud proactiva que se establece a partir de la relación que existe con los contenidos o conocimientos teóricos. Gracias a la acción se favorece la motivación personal por el proceso y se retiene mejor lo aprendido en el transcurso.

Para este aprendizaje se parte de algo muy concreto y determinado, que se amplia hacia algo más general y abstracto, formulando una hipótesis apoyada en la experiencia vivida. Es decir, se realiza justo al contrario que el modelo convencional de aprendizaje.

«El aprendizaje experiencial desarrolla la empatía y eso, necesariamente, incrementa la capacidad de abrirnos a otras formas de hacer y pensar», destaca Jon Zulueta, CEO de Team & Thought.

Para Jon Zulueta, CEO de Team & Thought, «el aprendizaje experiencial desarrolla la empatía y eso, necesariamente, incrementa la capacidad de abrirnos a otras formas de hacer y pensar». Asimismo, el experto en dinámicas de aprendizaje experiencial añade, «reflexionar sobre nuestras propias inquietudes con otros directivos abre un espacio de introspección y diálogo que va a multiplicar exponencialmente las posibles soluciones y formas de actuar, respecto a reflexionar tan sólo con mis propios patrones de pensamiento».

Los beneficios del aprendizaje experiencial en el ámbito de la empresa

En primer lugar hay que considerar que la forma natural de aprender es a través de la experiencia personal, pero los cánones educativos actuales están estructurados de otra forma. Aunque sea necesaria la experiencia personal para integrar por completo un aprendizaje, la experiencia no es garantía de que ese aprendizaje suceda.

Es necesario seleccionar una serie de técnicas que, junto con las herramientas y dispositivos adecuados, estructurarán y dividirán en secuencias cada una de las actividades necesarias para que esta metodología sea un éxito.

Entre los beneficios que supone este tipo de aprendizaje hay que destacar que el conocimiento de sí mismo permite un mayor crecimiento personal, además de un tiempo de reflexión que favorece el desarrollo de cambios positivos a nivel colectivo y también individual. En opinión de Zulueta, «el aprendizaje experiencial, a diferencia del aprendizaje estrictamente teórico, potencia una forma de hacer y de analizar enfocada a situaciones concretas. Cuando un directivo lo practica, es indudable que también formará parte de su manera de hacer con sus equipos».

«El aprendizaje experiencial, a diferencia del aprendizaje estrictamente teórico, potencia una forma de hacer y de analizar enfocada a situaciones concretas», afirma Zulueta.

Asimismo se modifican las actitudes, percepciones, patrones y valores de los trabajadores, se amplia la posibilidad de construir nuevos conocimiento poniendo en valor tanto la sabiduría propia como la de los compañeros, permite un enriquecimiento acelerado del aprendizaje en un departamento e incrementa el compromiso y la toma de decisiones mientras ayuda a que exista una mayor equidad en el entorno.